Ir al contenido principal

Laberintos.

La Constitución de un Estado es considerada su ley máxima, desde la cual se desprenden todas las otras leyes y con la cual ninguna puede entrar en contradicción.   Visto así, la Constitución parece ser algo muy importante, no sólo para aburridos teóricos del Derecho, sino para todos y cada uno de los integrantes de un Estado.


Aquí es pertinente preguntarse, ¿cuántos ciudadanos conocen sus derechos y obligaciones contenidos en el texto constitucional?  ¿Cuántos ciudadanos saben que la propia constitución establece que el pueblo es el poseedor original del poder constituyente?   O sea, el pueblo tiene el derecho de asignarse la Constitución que más favorezca a sus intereses.

Para amplios sectores de las clases dominantes de este país, es la mayor de las herejías “democráticas” el cuestionar y plantearnos la convocatoria popular a una Asamblea Constituyente Originaria.  Para oponerse, invocan muchos pretextos, desde sutilezas jurídicas, hasta la siempre efectiva violencia institucional.

Es un hecho evidente, a la vista hasta de los más distraídos, que el Estado panameño tal cual como está estructurado, no obedece a los intereses de los trabajadores y trabajadoras, es decir, todos aquellos que se ganan la vida vendiendo su fuerza de trabajo al capitalista, que se apropia de la inmensa mayoría de las ganancias de la colectividad social.

Por lo tanto, siendo los trabajadores y trabajadoras un sector subordinado en esta sociedad, tenemos derecho de luchar por transformar esta realidad.  La lucha política en ese espacio y este momento pasa por la convocatoria de una Asamblea Constituyente Originaria, que desde el pueblo y sus bases, amplié los derechos políticos, económicos, culturales y sociales de los sectores marginados.

Para llegar a ese punto, los trabajadores y trabajadoras necesitamos organizarnos, hacerlo de forma independiente, clasista, libres de la contaminación de los intereses de los ricos y sectores aburguesados de la sociedad, que aspiran a ahogar la lucha de los pueblos en los laberintos de la moderación, la publicidad, el conformismo, en fin, la congelación de la historia.


Publicado en “La Estrella de Panamá”, el 6 de mayo de 2009.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El descubrimiento

Los primeros seres humanos llegaron a nuestro continente hace catorce mil años aproximadamente, según los estudios más conservadores, aunque es probable que hayan llegado mucho antes. A partir de esos primeros pobladores se desarrollaron grandiosas civilizaciones, como los aztecas, olmecas y mayas en Norte y Centroamérica; o los incas y mapuches en el sur. Todos estos pueblos que desarrollaron y sistematizaron conocimientos avanzados en diversas ramas de la ciencia, conocían la tierra que habitaban. Si, la conocían, aunque parezca algo obvio, es necesario afirmarlo pues hace dieciocho años se celebró con toda pompa, el “descubrimiento” del continente por parte de los conquistadores europeos.

Carta: Epitafio inconcluso.

Miércoles 18 de julio. El arroyuelo susurra recuerdos esta noche, llueve en la montaña y su caudal agrandado lo hace más ruidoso. La piedra donde solías sentarte por horas en silencio, está cubierta por una corriente que parece capaz de arrastrar cualquier cosa, menos de borrar una suma de heridas sin sentido.

Amor a la Patria.

¿Vale la pena cuestionarse que es la Patria ? Vivimos en el mundo de la inercia, donde lo damos todo por dado, en el cual no importa la esencia de nada, sólo culminar la rutina diaria, celebrar las fiestas que dicen que celebremos, “respetar” los duelos oficiales y vivir tal y como nos dicen que debe ser.    En este marco, la Patria es lo que dicen los manuales de ética, es la tierra donde nacimos o vivimos, es los símbolos que la representan, son sus autoridades y uno que otro, sin profundizar en el asunto, dice que la patria somos todos.