lunes, 13 de junio de 2011

El Paso

Tegucigalpa.
Un macabro domingo de junio.


Asquean de brutalidad y desclase
a una ciudad que arde en las esquinas
a un pueblo que plantó urnas de futuro
a unos hermanos de vieja ventana
al aire público
al derecho proclamado
al agua prófuga y las aves incrédulas
hace mucho que no asqueaban tanto
esos uniformes camuflados de odio
repartiendo orden ciego
en las veredas tristes de Lempira.

Una, dos, tres puertas
las grandes alamedas
sólo se abrirán al son del dolor recurrente
de las balas complejas y la sangre común
el paso por estos caminos penumbrosos
no será un abrazo de lobos y corderos
ni entrega cordial de los palacios,
después de las tácticas formalidades
la historia se escribirá con el fuego
surgido del barrio y el arado. 



-Luis Calvo Rodríguez, del poemario "Fuegos de barrio y arado", Ganador del Concurso Gustavo Batista Cedeño 2011.

viernes, 10 de junio de 2011

A las cinco

La calle grita
habla
ruge en los motores
te mira a los ojos
desprecia
se enamora
odia
unos van
otros vienen
huele a cloacas
huele a perfume seductor
huele a humo
desde y hacia sus historias
la calle es río
es dura y caliente
es perros perdidos
y gatos asustados
es dormitorio forzado
es trabajo doloroso
es frenos secos
es tiros perdidos
música tropical
es sangre y lucha
es vida entre renglones
así es la calle. 


-Luis Calvo Rodríguez, del poemario "Fuegos de barrio y arado", ganador del Concurso Gustavo Batista Cedeño 2011.

jueves, 9 de junio de 2011

Te veo en mis huellas

Te veo en mis huellas
y en mis pálidos pies del futuro
te veo en el atardecer de la adolescencia
y en la última puerta sorpresiva
estas en los muros de mis prisiones mentales
en mis paraísos físicos
y en las orillas de la cordura
por ti corrí a veces
algunos metros en tierras de zafados
creí que el sol no saldría
y que un frío de calaveras vivas
cerraría la puerta de las sonrisas mutuas.

Muchas cosas creí

mientras luna y sol devoraban los días
ninguna tristeza
ninguna alegría nos fue ajena
y aprendiste a amarme
armado de herramientas
como aprendí a amarte
con tu indiferencia calculada
vestida de seguridades y sitios comunes.

Esos son los sones queridos
de nuestro presente itinerante
abrazados en el rincón que construyen
las rugosidades somnolientas
somos un tiempo de tormentas
fugaces y violentas
somos una ventana con vista
a zapatitos juguetones. 


-Luis Calvo Rodríguez, del poemario "Fuegos de barrio y arado", ganador del Concurso Gustavo Batista Cedeño 2011.

miércoles, 8 de junio de 2011

Saudade

Cómo se llama esta tristeza
que ocupa todos los espacios del segundo
que persigue en el piso y en el cielo
en la sonrisa y en el llanto
en la locura y en la mediana lucidez
cómo se llama
cómo se invocó y cómo se mata,
habrá llegado a lo más cercano de mi alma
porque lejos están los que amo con mi Patria

Cómo se llama

no la conozco
yo que frecuento las tristezas
me enfrento a lo incomprensible
y la alegría no llega con el deber cumplido
ni con la esperanza del futuro
ni con el probable regreso cercano
ni con las lluvias familiares
no llega con ninguno de estos aires paulistas
ni con las sonrisas frecuentes
ni los besos ajenos
cada vez más irregulares

Tocará resignarse a creer que la alegría

es un estado de otros tiempos y espacios
invulnerable a mis velocidades reflexivas
.


-Luis Calvo Rodríguez, Del poemario "Fuegos de Barrio y Arado", ganador del Concurso Gustavo Batista Cedeño 2011.

lunes, 6 de junio de 2011

Palabras en la Ceremonia de Premiación del Concurso Gustavo Batista Cedeño, 31 de mayo de 2011, Ciudad de Panamá.

Esta noche, trae el recuerdo de otras noches. Como aquella de luna tenue, que obligaba a afinar la vista elevado sobre los hombros de mi padre, el panorama era impresionante para un niño de mi edad, la multitud avanzaba lenta pero constantemente, fue la última vez que acudí a la procesión de Jueves Santo en Alanje con auténtico compromiso. Mi padre, un hombre fuerte y trabajador como pocos, beisbolista, mecánico de profesión, amante del campo donde nació, desde su altura me proporcionaba una imagen protectora que trato de aferrar a mis recuerdos, borrosa en el punto que aveces es sueño, a veces recuerdo, una antigua imagen nocturna que busco proteger de los intereses del olvido.

De aquel momento recuerdo como las procesiones religiosas de antaño en el interior de la república, eran el reflejo de la suma de millones de deseos. Caminábamos pidiendo la cura de una enfermedad, un trabajo que ayudase a traer el pan a la familia o permitiese mandar los niños a la escuela, se caminaba por estos y otros milagros, al final, el santo de turno disponía.


Deseos simples de gente común que encontramos en la calle, en los barrios, en los campos, con quienes compartimos alegrías circunstanciales e incomodidades, chistes, incomprensiones, frustraciones, gente que camina día a día sosteniendo el milagro de su supervivencia y es a ellos a quien quiero escribir, es a ellos a quienes veo en muchos de mis versos y mi aspiración final es que este esfuerzo montaraz llegue a sus ojos.


Estoy consciente de que no es un deseo fácil de cumplir, los poetas, cuando tenemos la intención de escribir para nuestro pueblo, aunque tratemos de despojarnos de los códigos que dan un carácter elitista al arte, nos encontramos con los imponentes muros que colocan la fría y omnipresente realidad material. En medio de sufrimientos calóricos, hambres cíclicas, dignidades olvidadas, consumismos perversos, sádicas opresiones, crucifixiones repetidas, una y otra y otra vez, en medio de todo esto, la poesía debe realizar esfuerzos casi divinos para dejar escapar pequeñas fibras, como hilos diminutos que se sueltan de una tela monolítica, para atravesar las prisiones de aquellos códigos que separan a los trabajadores del arte que trata de contar su historia, como memoria colectiva rescatada, como anuncio de un amanecer que cada vez es más necesario y posible.


Escribimos por los que somos, pero sobre todo, por la suma del aprendizaje que nos proporciona nuestro origen, situación y postura de clase dentro de la sociedad en que vivimos, crecemos y sobre la cual ejercitamos nuestra acción creadora.


Tengo poco tiempo mostrando a otros las cosas que escribo, de compartir ideas, sentimientos, pensamientos -masivamente- asumiendo las consecuencias de tener posiciones ante la vida, ante este espacio material y concreto del cual no podemos ni debemos escapar, donde se respira, se sufre y se disfruta, en forma muy desigual. Terrenos de la existencia donde nace la literatura, en los cuales la poesía no había pasado de ser en mi vida más que columna principal del amor hacia mi pareja y compañera, algo muy intimo que jamás imagine en espacios públicos y distinguidos como este, por el cual me han antecedido poetas muy talentosos. Por ello, este honor recibido por parte del Jurado del Concurso Gustavo Batista Cedeño y el Instituto Nacional de Cultura, revisten una importancia tan grande para mi.


Creo que la poesía, por las características propias del género, a diferencia del cuento o la novela, es el tipo de literatura menos masivo, más lejano a la rutina popular, pero es de ese día a día que expresa indiferencia de donde germinan la mayoría de los versos, cuentos o artículos que trato de escribir.


Quiero escribir sobre bailes comunes, de gente común: como aquella música tropical que alegra los pasos veloces entre dos cuerpos que giran sin precauciones, mientras proyectan su aliento tibio en la oreja cómplice; o sobre los miedos rutinarios de cualquier barrio, donde todos nacemos queriendo vivir en paz, pero la voracidad del consumo ofrecido y negado nos conduce a ver la muerte prematura e inútil de nuestros semejantes como un precio a pagar para sostener el confort de algunos; quiero escribir sobre mi madre que me condujo sutil y firmemente por los senderos de la literatura, brindándome siempre la libertad de elegir mis convicciones, este premio también es para ella, mi padre y hermanas.


Estás palabras han sido para agradecerles a tantos y tantos que no podría recordar sus nombres, también ha sido una forma de presentarle a este augusto auditorio una breve antesala de cuales han sido mis propósitos con “Fuegos de Barrio y Arado”, poemario que presenté y fue distinguido en este concurso.


En los terrenos del arte he decido creer en ese impulso colectivo humano que nos permitió superar la barbarie, la esclavitud, el feudalismo, dejándonos frente a la voracidad del capital, etapa que tan superaremos, llevados por ese impulso humano -histórico- más fuerte que el individualismo que se inocula a la humanidad cada minuto del día. La poesía en particular y el arte en general, tienen mucho que hacer para que en este mundo, el único que tenemos, haya espacio para todos y todas. Muchas Gracias.
-Luis Calvo Rodríguez

Universidad y Democracia Popular

El apartheid en Sudáfrica, la segregación racial en Estados Unidos, el régimen del gold roll y silver roll en la antigua Zona del Canal, son ejemplos recientes en la historia de la humanidad en los cuales se ha disminuido o suprimido los Derechos Civiles y Políticos de un sector de la sociedad en beneficio de otro.

Durante su vigencia, estas tiranías contaron con sus partidarios, ideólogos y defensores oficiosos quienes esbozaron muchas razones para justificar la opresión. En todas las naciones donde predominaron estas condiciones, las universidades jugaron un papel primordial en el resquebrajamiento de los valores de la desigualdad, desde las universidades estatales surgieron gran parte de los argumentos científico-sociales que mandaron al estante del oscurantismo humano aquellas ideas que dominaron a gran parte del mundo.